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miércoles, 18 de julio de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: Suicide "Dream Baby Dream" (1979)


Binomio conformado por Martin Rev y Alan Vega, Suicide comenzarían a foguearse desde comienzos de los ’70, rompiendo con todo lo establecido y, de paso, dejando con cara de alelados a la parroquia de la escena neoyorkina con su inusual encuadre musical. Con Martin Rev ocupándose de la parte instrumental, este se dedicaba a tejer una base rítmica sintetizada minimalista sobre la que se generaba un rotor repetitivo de farfisas y sintetizadores mecanizados, cercanos a un mantra hecho en las cloacas de Marte. Por su parte, Vega se servía del trabajo de Rev para exhibir su mezcla de estrella del rock & roll de los años 50 y animal rabioso parido en una esquina del Lower East Side más cochambroso. Provocación asegurada, Suicide daban conciertos en los que Vega se confrontaba al público de manera directa, y de los que el mejor ejemplo posible es “23 minutes Over Brussels” (1978), grabación de una actuación que acabó en pelea y que es considerada como uno de los puntos álgidos de la historia del punk. Término “punk” del que, por cierto, Rev y Vega fueron los primeros en hacer uso para denominar a su música.


“Dream Baby Dream” es un ep que sirve para adelantar el sonido menos caústico de su segundo paso discográfico en largo, después su lp de debut “Suicide” (1977) - uno de los discos más excitantes y visionarios de la historia -. Con la ayuda de Rick Ocaseck - uno de sus más fervientes admiradores - Tanto “Dream Baby Dream” como “Suicide” (Second Album) (1980) son muestras de un paso adelante en pos de canciones que no buscan tanto el puñetazo indiscriminado, como en su anterior disco, sino la caricia magnética,  con su mayor concepción pop. “Dream Baby Dream” es el ejemplo perfecto a esta metamorfosis, una maravilla que sigue con la fórmula de su anterior disco, suavizando las formas, emocionando como solo lo pueden hacer los clásicos atemporales, y la cual podemos disfrutar tanto en su versión original como en la extendida. Para cerrar el círculo, “Radiation” se encarga de turbar por las carreteras secundarías que llegan directamente al subconsciente. Pura abstracción synth-pop.


Siempre de espaldas al éxito comercial, por lo que siempre serán recordados Suicide es por haber sido uno de los grupos más influyentes de la historia. Historia que les debe las claves sonoras de la música industrial - Cabaret Voltaire, Throbbing Gristle -, y del posterior synth-pop, aparte de su concepción de dúo musical dentro del mismo estilo - Soft Cell, Yazoo, OMD… -. No acaba aquí su rastro cuando formaciones tan alejadas como Spacemen 3, Gang Gang Dance o Big Black los han citado siempre como fuente de inspiración. Solo decir que hasta el mismísimo Bruce Springsteen terminaba los conciertos de su gira del “Devil & Dust” (2004) con una versión de “Dream Baby Dream”, titular de este ep. 

DISCOS DE BOLSILLO: Bad Brains "Pay To Cum" (1980)

Histórica grabación, por ser una de las primeras y contener el himno definitivo -“Pay To Cum”- del hardcore-punk.  Compuesta por una banda de afro-americanos en su totalidad - todo un soplo de aire fresco -, su impacto se haría total con su posterior inclusión, dos años más tarde, en su debut en largo “Bad Brains” (1982), para muchos - entre ellos Adam Yauch de los Beasty Boys - el disco más grande del harcore-punk jamás hecho.


Volviendo a este momento inolvidable, “Pay To Cum” es una trepanación vertiginosa de punk asfaltado en arcilla ardiente, en apenas minuto y medio de convulsiones de infarto. Toda una declaración de principios. Por el contrario, la cara B  - “Stay Close To Me” - nos muestra un lado reggea, indicativo de sus afiliaciones al movimiento rastafari, enseñándonos un mensaje reivindicativo constructivo, la cual es una de sus señas de identidad más identificativas. Esta filosofía estaba en total discrepancia con la visión negativa y endogámica del hardcore en su estado embrionario. Para entender mejor sus originales convicciones musicales habría que escarbar en sus orígenes, donde nos topamos con el hecho crucial de que antes de llamarse Bad Brains, en honor a los Ramones, este trascendental cuarteto era una banda de Jazz-funk llamada Mind Power. En ese momento llegaría el hecho crucial de la llegada del fugaz - solo estuvo un año como cantante hasta que le sustituyó H.R. aka “Human Rights” - pero providencial de Syd McCray, quien les acabaría influyendo de manera decisiva en este brutal giro de 180 grados en dirección al punk de Sex Pistols y compañía. Con este pasado reciente como base musical, tenían otra característica providencial, aparte de su visión crítica desengañada pero edificante, que los separaba del resto del rebaño hardcore: El virtuosismo técnico de sus componentes. Este hecho hacía que fueran capaces de hilar ritmos mucho más intrincados que sus contemporáneos y  de adentrarse con facilidad innata en los vericuetos estilísticos de la música negra - reggea, funk, soul -. Esta última faceta de su amalgama estilística los hizo pioneros en el rock de fusión que estandarizarían bandas como Red Hot Chili Peppers, Living Colour y otras menos conocidas, pero más interesantes y genuinas - Fishbone -.


 Después de este comienzo atronador, Bad Brains tuvieron una carrera mas bien irregular, pero con grandes momentos -“Rock For Light”- (1983), alejándose cada vez más de la matriz originaria del punk para abrazar otros estilos, con mejor o peor suerte.
A pesar de esta desigual progresión, Bad Brains ha quedado como una de las bandas más influyentes de su generación, a la cual regalaron una de sus piedras angulares - “Bad Brains” (1982) - a la altura de otras tan significativas como  “Damaged” (1982) de Black Flag, el debut homónimo de Minor Threat en el 81, y el “Fresh Fruit For Rotting Vegetables” (1980) de los Dead Kennedys. 

DISCOS DE BOLSILLO: The Pop Group "We're All Prostitutes" (1979)


El single más reconocible de la imprescindible banda del gigantón Mark Stewart.  Publicado entre sus dos excelentes álbumes “Y” (1979) y “For How Much Longer Do We Tolerate Mass Murder?” (1980), obras de referencia del rock de vanguardia e influencia vital en grupos tan cruciales como Fugazi o los primeros Nick Cave & The Bad Seeds, marca el terreno a seguir, debido una mayor influencia funky, en su siguiente lp.


De una manera intimidatoria. Así era como sonaban los de Bristol, llevando la noción de libertad absoluta del post-punk con una amplitud de miras admirable en un conglomerado sin ataduras, en el que cabían experimentos con la vanguardia; el art-rock; retazos de jazz desestructurado; dub agónico y gravitaciones de ruidismo de tonos feistas. Todo propulsado por un mecanismo de funk disfuncional con el imponente bajo de Sam Underwood llevando las manijas de una red de cuerdas gruesas, pegajosas y con libertad absoluta para que Stewart se despachara a gusto con sus proclamas anti-todo. La verdadera voz de la clase obrera operando contra los Torys, la religión y todos los males endémicos que sufría la sociedad de consumo bajo el mandato de la Dama de hierro. Demasiado bueno para triunfar a nivel comercial. Este disco en cuestión es el mayor éxito de la banda, el cual solo por su irreverente portada, que tan poca gracia le debió hacer a la Thatcher, ya merecería la pena su obligada adquisición.


 Centrándonos en lo musical, la titular del disco se impone como uno de los grandes himnos de la banda, a la altura de clásicos como “We Are Time” y “She’s Beyond Good And Evil”. Una bomba de relojería casera justo en el momento de su detonación. Imposible no quedar escaldado, con la sangre hirviendo y desgastando el suelo del salón a botes ante la onda expansiva que provoca al bajar la aguja del plato. Con un texto tan definitivo, accionado a base de espasmos de rabia por un Stewart completamente poseido, es de ley mostrarlo como lo hago a continuación: “Everyone has their price, and you too will learn to live the lie, agression, competition, ambition, consumer fascism, capitalism is the most barbaric of all religions, department stores are our new cathedrals, we are all prostitutes, our cars are martyrs to the cause, our children shall rise against us, because we are the ones to blame, we are the ones to  blame, they will give us a new name, we shall be, hypocrites hypocrites hypocrites”. Pocas veces el sin sentido del capitalismo ha quedado tan bien descrito en tan pocas líneas, de crudeza terrible. Pura dinamita  contestataria. Si con esto no llega, aún queda por sufrir con “Amnesty report”, tres minutos de pura abstracción - en la línea de los Pere Ubu en el “New Picnic Time (1979), publicado casi al mismo tiempo que este - ejecutados al compás de un spoken-word sobre una tortura inhumana, descrita con minuciosidad por Stewart - “Stomach head and genitals, choked until unsconscicious, cold water poured in the ears, plastic bag held over head, thrown against the walls” - para la que el resto de la banda se encarga de crear un entorno perfecto de tensión afilada, en una recreación sonora que suena precisamente a eso, a tortura. Un desgarro de funk desfigurado, buceando dentro de mares revueltos por percusiones tribales, guitarras torturadas y las disonancias terroristas del chelo de un invitado de excepción, el músico de free jazz Tristan Honsinger.


Cuando calificativos como los de valiente, moderno, de vanguardia, inconformista, agresivo, libre, apabullante o definitivo sirven para describir una obra musical, eso quiere decir que estamos ante algo muy grande, especial y único. De veras.

miércoles, 11 de julio de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: Adorable "Homeboy ep" (1992)


Cuarteto liderado por Piotr Fijalkowsli, que brilló con luz propia en el ocaso de la escena shoegazer post-Loveless, Adorable serían uno de los estandartes más visibles de Creation durante sus años más productivos-  1992-93 -. Por cuestiones temporales Adorable no se llevaron el merecido trozo del pastel que engullirían Ride, Pale Saints y compañía con hambre voraz. Una pena. Aún así, tendrían sus quince minutos de fama con sus primeros singles - su debut en corto, “Sunshine smile” llegaría a ser single de la semana - antes de llevarse un chasco, debido a las expectativas comerciales creadas con su fantástica puesta en largo,  el mas que reivindicable “Against perfection” (1993). Originarios de Coventry, Adorable pertenecían a una pequeña facción de shoegazers menos planeadores - más carnosos y terrenales - abanderada por los fenomenales Kitchen of Distinction - no en vano, las voces de Fijalkowski y Patrick Fitzgerald compartían esa potencia preñada de poesía que los hacía parecer como unos primos lejanos salvajes de Ian McCulloch -.

En este disco, capitaneado por la apabullante “Homeboy” - también presente en el posterior “Against perfection” - se perfilan las pautas estilísticas del grupo con brillantez y concisión, en apenas tres movimientos preclaros de noise pop repleto de vísceras y corazón. Entre los pálpitos de esta válvula inquebrantable de ruido blanco surge  una maraña de electricidad, guiada por el bajo kamikaze de Stephen Will’ Williams a lo largo de subidas de contundencia intimidante en la titular del disco.


 Una jungla de guitarras perturbadas con pianos disonantes de fondo - “Pilot” -, y la falsa placidez inicial de “Contented eye”, la cual acaba como el rosario de la aurora - en una escalada final de vértigo a lomos de las seis cuerdas dirigida del propio Fijalkowski y su segundo de a bordo Robert Dillam - acaban por redondear este pequeña gran exquisitez viciada de tormentas de ruido melódico.

Olvidados miserablemente con el paso inevitable del tiempo, sus discos siguen siendo hoy en día platos de buen gusto. Muy buen gusto.

jueves, 21 de junio de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: They Might Be Giants "Don't Let's Start (1987)

Apelando al espíritu de “El Quijote”, implícito en el nombre de la banda, John Linnell y John Flanshburg llevan recorriendo, durante casi tres décadas, parajes donde su pop alucinado siempre nos ha mostrado un mundo alternativo de visiones más atrayentes que la realidad. Prolíficos a más no poder, es un su trío inicial de álbumes - “They Might Be Giants” (1986), “Lincoln” (1988) y “Flood” (1990) - donde reside la esencia del particular sonido de They Might Be Giants. Pop de intenciones globalizadoras, su música era un festín en el que coexistían en perfecta armonía polkas, la samba, folk tradicional, jazz y hasta música de feria. Estilos nada habituales en el mundo indie,  tampoco lo fue la instrumentación con la que daban colorido a sus canciones. Violines, xilófonos, vientos y acordeones restallaban sobre guitarras vitamínicas y un arsenal de teclados arrolladores heredados de la new wave. Un perfil musical al que añadiéndole su intransferible imagen de “geeks” y el humor que derrochaban, daba como resultado uno de los combos más originales y variopintos de la historia. Cuatro vértices eran los que Linnell y Flansburgh utilizaron para introducir todo este carrusel de imaginación desbordante. Estos no eran otros que el de los Pixies, REM, el primer Elvis Costello y Pere Ubu. Influencias que transitan con  elocuencia liberadora por las venas de estos alquimistas del pop, They Might Be Giants no han dejado de seguir sacando lustre a su fórmula inconfundible, en una trayectoria que va más allá de su trilogía inicial. Obras tan refrescantes como “Mink Car” (2001) o la serie de discos educativos para niños -“Here Comes ABC” (2005), “Here Comes The 123s” (2008) y “Here Comes Science” (2009) - son pruebas irrefutables de su capacidad de sorprender después de tanto tiempo.
Con este ep en cuestión, podíamos disfrutar del primer clásico de They Might Be Giants, “Don’t Let’s Start”, una bocanada de pop pegadizo a rabiar sobre base funkorra, paradigma del carácter siempre jovial y desenfadado del grupo. Bajo estas mismas coordenadas de desenfado infeccioso, aparecían a continuación tres temazos que sobrepasan con creces la calificación de” extras”: La mezcla de polka y música de cabaret interpretada a toda mecha de “The Famos Polka”; el vals a ritmo de trombón y acordeón de “When It Rains It Snows” y el luminoso homenaje a The Replacements en “We’re The Replacements”. Todas para quitar el hipo de la impresión.

Desde luego, si hay una banda que te deja la típica sonrisa de idiota en la cara por tanta vitalidad transmitida, han sido,  son y siempre serán estos nada disimulados admiradores de Cervantes.



domingo, 27 de mayo de 2012

DISCOS DE BOLSILLO Hole "Dicknail" (1991)

Impresionante single de la banda de Courtney Love, que no pasaría precisamente desapercibido con su temática sobre incesto y violación en “Dicknail” ,con unas letras mas que explicitas, la cual serviría también como borrador de “Asking For It”, uno de los temas más inspirados de su gran obra maestra del 94 “Live Through This”.

 Interpretada con una saña gloriosamente desproporcionada, “Dicknail” era una brutalidad de punk-rock sobredimensionado con los ritmos densos y torturados, aprendidos del “My War” (1982) de Black Flag: Agresividad al límite, desde la voz de Love; unas guitarras maltratadas tejiendo una marcha fúnebre de proporciones infernales y una base rítmica de colisión sin airbag que valga. Características que se repiten, con unos subyugantes cambios de ritmo en forma de pop ensoñador, y un sprint final de intensidad melódica sin ataduras en la tremenda y superior “Burn Black”. Dos bombas de explosión retardada diseñadas con la violencia de Big Black, el noise expansivo de Sonic Youth y un chute de “metal enfermo”.

  Publicado poco antes que su debut en largo – el excesivo -en el buen sentido de la palabra- “Pretty On The Inside” (1991), “Dicknail” pondría los dientes largos al más pintado, y daría comienzo a la particular carrera de Love por llevarse el cetro del punk-rock femenino con su anterior banda, las también superlativas. Babes In Toyland, como principal rival. Tanto Hole como las Babes, curiosamente, serían producidas por diferentes miembros de Sonic Youth en algún momento de su trayectoria: Kim Gordon en “Pretty On The Inside” de Hole y “Fontanelle” (1992) de las Babes por Lee Ranaldo. Coincidencias que no lo son tanto si nos atenemos a su parecida concepción del punk-rock animal que desplegaban ambas formaciones. Al final, este corona de reinas del punk corporativo se lo llevarían Love y los suyos, gracias a la impresionante interpretación del punk-pop estratosférico de “Live Through This”. Obra irrepetible donde Love se vació por completo, y que debería servir para ser más conocida por sus indiscutibles logros musicales en sus primeros años al frente de Hole, que por haber sido la esposa del tristemente desaparecido Kurt Cobain.

domingo, 29 de abril de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: Naked Raygun "Flammable Solid" (1983)

Precursores de la escena hardcore de Chicago, que luego daría a conocer en toda su plenitud Big Black, ya contaban en sus filas con el guitarrista de los de Steve Albini, Santiago Durango, el cual marca un antes y un después con las explosiones de noise expansivo de su guitarra, de una violencia mucho más dañina que el uso más crudo y deudor del punk-rock que le daban a la electricidad en las escenas de Los Angeles –Balck Flag, X- o Washington – Minor Threat-. Otra gran diferencia con las otras localizaciones de las mareas del hardcore estadounidense provenía del bajo de Marko Pezzati, más presente – con sus cambios de ritmo mortales-, dinámico y contundente que el de sus otros compañeros de generación. Dos factores de distinción sonora que  a partir de los que sentarían las bases de sus estocadas de violencia sonora la otra banda de Durango, Big Black, posteriormente. Ciñéndonos a este disco en cuestión, cabe decir que sería su single de debut. Un debut devastador, que se bastaba con siete minutos para mostrar todo su abanico de posibilidades, a la hora de estrujar y reciclar los estamentos del hardcore-punk en tres zarpazos feroces a la yugular: El ataque frontal de “Surf Combat” que parecía el cruce perfecto entre Big Black y los primeros Black Flag; “Gear” que ponía el freno en paradas asesinas de hardcore a bocajarro y milimétrico y “Libido” que se pegaba un paseo por terrenos jazzisticos antes de empalarte con sus sacudidas de noise rabioso. Una sensación como  la de meter los dedos en un enchufe y disfrutarlo, sin más.

viernes, 13 de abril de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: The Smiths "This Charming Man" (1983)

La canción más representativa, del mejor grupo pop de la historia ¿Qué mas se puede decir? Segundo single y la suerte ya estaba echada. Todo cambiaría en el “planeta pop”. Punto de referencia del movimiento musical bajo el nombre de C86 – el cual partía de la sencillez musical de los RAMONES y la capacidad por sacar estribillos celestiales, como hacía Morrisey, a través de los acordes de acordes de jangle-pop, al estilo único y rompedor de Johnny Marr-. Su influencia también se dejaría notar  en el brit-pop, patentado a partir de la rivalidad Blur Vs Oasis y llegando hasta hoy en día su rastro a una cantidad exagerada de bandas – Belle and Sebastián, The Organ o The Dears, llevan grabado en su estilo la marca intransferible de Morrisey y compañía-. Entonces, ¿Por qué escoger este disco y no “Heaven knows i’m miserable now, “How son is now?” o “The Boy with the thorn in his side”? Pues por su oportunismo cronológico y sus tres compañeras de baile. Porque tanto “Jeane” como “Accept yourself” o “Wonderful Woman” serían singles en solitario de cualquier banda del mundo pop. En lo que se refiere a su oportunismo, gracias a este disco podremos conocer, por primera vez en todo su esplendor – “Hand in glove”, el debut de la banda  en formato pequeño, era grandiosa pero aún no llegaba a los niveles de excelencia aquí expuestos-, las virtudes a las seis cuerdas de Johnny Marr, con esos encajes de bolillos, tejiendo acordes inmortales con una guitarra que, suena como la clásica rickenbacker - en realidad era una telecaster, tocada de una manera completamente diferente a como se había hecho hasta aquel momento- con un suplemento extra de instrucciones, para sacarle una infinidad de soluciones a cualquier cambio de registro vocal de Mozzer. El otro gran punto a favor de los mancunianos, provenía del propio Morrisey que, con su voz de posibilidades ilimitadas, era capaz del gorgorito más dulce, de derretirse en cualquier momento o de poner la piel de gallina con el mínimo gesto vocal. En cuanto a las letras, Morrisey también sacaría a relucir un toque de distinción, sobre el resto, con su explícita ambigüedad sexual “This Charming man” y una cercanía que te pegaba de golpe, mostrándose como un espejo de los sentimientos y situaciones que nos afectan a diario y muchas veces ni nos damos cuenta, y en las que un derrotismo asumido se apoderaba de unos textos, que la mayoría de las veces no sabríamos distinguir si eran inventados o sacados del diario personal del propio Morrisey  -“Accept Yourself”-. Razones, mas que suficientes para colocar a este single en lo más alto del podium de clásicos de los ’80 junto al “Love will tear us apart” de Joy Division y el “Blue Monday” de New Order. Histórico.

Dedicado al Buke y la Remekis

martes, 27 de marzo de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: Tall Dwarfs "Three Songs" (1981)

Desde el corazón de Nueva Zelanda, surge a partir de las cenizas, de los providenciales Toy Love, la banda de Chris Knox y Alec Bathgate, con este debut apasionado y liberador, a la postre, disco fundacional del término “Lo-fi”. Tres temas construidos a partir de casiotones, guitarras desmembradas, percusiones de tambor de detergente y distorsiones caseras que, reproducían brotes de psicodelia sesentera, para abrigar el corazón popero de estas piezas de apariencia desbalazada, grabadas desde un cuatro pistas casero, y que son el santo grial de esa manera de entender la música sin ataduras. Lo más importante, era hacerte sentir como si estuvieras en la misma habitación de estos geniecillos, mientras te desparramaban un clásico del underground oceánico, tan intenso y despampanante como “Nothing’s goin’ To Happen”, para luego llegarte al alma con la melodía preñada de emoción de “All My Hollowness To You” o recibir una lección, en toda regla, de cómo se puede sacar un temazo, a partir de ritmos agónicos, instrumentos desafinados y un ambiente general de extrañeza e incertidumbre continua – “Luck Or Loveliness”. Sin duda, estamos ante la obra más importante de los Dundedine, y que al igual que sus vecinos, The Clean, harían del formato de 12” su razón de ser, ya que hasta el 1990 no sacarían su primer Lp.

miércoles, 21 de marzo de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: The Creatures "Wild Things" (1981)

El debut de la pareja formada por Siouxie y Budgie, al margen de los Banshees, es un despliegue tribal, tenso y salvaje de percusiones inyectadas en sangre, como esqueleto para la voz, con más espacios que nunca – gracias a la falta total de guitarras, bajos y teclados en todos los cortes- de una Siouxie que encuentra en el entramado percutivo,  desarrollado por su marido. Un habitat perfecto para oficiar esta ceremonia, en el que las letras oscuras, de deseo, muerte y pesadillas no difieren de las que hace en la banda madre, pero en esta ocasión cobran más fuerza, si cabe, debido a los ritmos selváticos – a veces violentos “So Unreal” y "Mad Eyed Screamer", otros más paisajísticos “Thumb”- que la dan más libertad que nunca, a la hora de mascar las palabras y alargar o dejar su voz suspendida en el aire. Un experimento que, conforme lo escuchas, vas saboreando unos resultados brillantes y exóticos en la forma, y de placer por el peligro en el fondo.

Mención especial para la versión del "Wild Thing" de los Troggs, que queda completamente desfigurada, mutando en una oración pagana de deseo y odio, y las percusiones frenéticas y repetitivas de "But Not Them", claro antecedente del "Hanging Garden" y los momentos más contundentes de la base rítmica del "Pornography" (1982) de los Cure.

martes, 13 de marzo de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: The Embarrassment "Death Travels West" (1983)

Si ayer os hablaba de los maravillosos Big Dipper, hoy toca romper una lanza a favor del reconocimiento de una de las bandas que les proporcionaron a uno de sus cabecillas,  el tremendo Bill Goffrier.

Los cuatro primeros años de vida de este grupo, tan desconocido como fundamental para entender la evolución del rock underground americano de los ’80, tuvieron su epitafio sonoro con uno de los grandes mini-lps de su época, este “Death Travel West” (1983) – luego volverían a la carga seis años después, pero eso ya es otra historia-. Siempre en formato pequeño, ya fuera en single o ep, llenaron el cofre de los tesoros del indie americano con algunas de las joyas más valiosas y escondidas. Partiendo del post-punk hacia formas de un pop musculoso y ágil como una gimnasta rumana, firman ocho razones de mucho peso para adentrarse en su fascinante mundo. Las letras de Goffrier, entre el western apocalíptico –“Lewis & Clark” y una pesadilla macabra –“Career”- tiñen de una personalidad única a una banda que estilísticamente trazaban una línea imaginaria entre los primeros Talking Heads  -“Chapter 12”- que pasaba por los ritmos taquicárdicos de Joy División – Hip And Well Read”- y salía disparada hacia puntos de fuga, que se reflejarían en bandas del embrionario “college rock” como los Feelies – “Death Travel West”-, donde la sencillez con la que articulan el cuerpo de las canciones ,con esas guitarras intrincadas que se cruzan con inteligencia pasmosa y los coros superinfecciosos con los que disparan las melodía al cielo de los eternos –, dan como resultado a un animal superdotado, que sabe cuando atacar o guardar las distancias, para luego volver, para rematarte con saña. Mención aparte merece el trio demoledor con el que arranca este pedazo de disco – “Career”, “Viewmaster”y “Drive Me To The Park”-, temazos que no tienen nada que envidiar a los mejores momentos de compañeros de generación, tan míticos como The Replacements, Hüsker Dú o los tristemente olvidados Wipers.

lunes, 12 de marzo de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: Big Dipper "Boo-Boo" (1987)

Si hubiese justicia, se podía haber comido el mundo esta superbanda formada a partir de  miembros de  Volcano Suns, The Embarrasment y Dumptruck. Sin embargo, la suerte les fue siempre esquiva y acabaron escribiendo una de las páginas más gloriosas en el libro de ilustres perdedores del underground americano. Con unas posibilidades brutales –solo hay que ver los orígenes anteriormente mencionados de sus miembros-,  debutaron con este maravilloso ep, en el que el nervio core del de los Volcano solo se deja ver en “Faith Healer”, un cañonazo que si lo hubiera hecho The Rapture veinte años después, estaríamos hablando de uno de los hitazos del año. Curiosamente, el resto del disco va en otra línea, que recuerda, sobremanera, al Robert Forster de los momentos más crispados del “Spring Hill Fair” (1984) de los eternos The Go-Betweens. La voz nasal de Gofrier y ese conglomerado de power-pop nervudo barnizado de country correoso dan fe de este razonable parecido, por otro lado, nada impostado, y que hizo de tanto este maravilloso debut como de su primer Lp, el excelente “Heavens” (1987), dos de las obras más importantes y menos reconocidas del llamado “College rock” que llevarían The Feelies y R.E.M. a su máximo apogeo. Pepinazos del calibre de “What In Sam Hill...” y “Loch Ness Monster” son la constatación más explícita del grado de genialidad del que estamos hablando.

domingo, 4 de marzo de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: Black Francis "SVN FNGRS" (2008)

Rapeando y con una base enmarañado bajo los designios de los Jon Spencer Blues Explosion más funkys y guarros en “The Seus”. De esta manera tan brutal arranca esta enésima prueba de genialidad del duendecillo por antonomasia. Lo que sigue no es moco de pavo, porque el pop poderoso de “Garbage Heap” te deja besando la lona a las segundas de cambio. Pero hay más, mucho más. Difícil dar crédito a la ceguera absoluta hacia estos siete cortes rotundos, imaginativos y que sudan más vida en solo veinte minutos que la mayoría de discos de aquel año. Complicado no sentir un subidón ante la emoción desaforada de “Half Man”, para luego tomarse un pequeño respiro con el punk asilvestrado y primitivo de “Sail Away” y posteriormente dejarse llevar por los aires de americana de bar en “Seven Fingers”. Para la recta final, dos granadas de mano: “The Tale Of Lonesome Fetter”, en continua tensión y con un uso providencial de las paradas en seco y arrancadas consecuentes y “When They Come To Murder Me”, rock en carne viva perpetrado en el momento justo que el chorro de sangre está a punto de reventar la vena gorda que se conecta al corazón. Un corazón de verdad.

miércoles, 29 de febrero de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: Cinerama "Manhattan" (2000)

Que contar a estas alturas del gran David Gedge......Complicado la verdad. Solo se me ocurre romper una lanza a favor de su periplo menos reconocido bajo el nombre de Cinerama, en un proyecto continuista pero con aires más clásicos –cuerdas, chamber pop, la sombra de Scot Walker- y en el que se dejaba acompañar por la dulce voz de Sally Murrel, su particular Yoko Ono. Para esta empresa, no se me ocurre mejor manera que reivindicar este mutación de los Weddoes que con este esplendoroso ep,-los formatos en single y ep siempre han sido los favoritos de Gedge, y son donde encontramos más tesoros ocultos que con ningún otro grupo de su generación- . En el caso que nos ocupa podemos relamernos de gusto con el pop multicolor, tallado entre de vientos y cuerdas de corte barroco en “Manhatann”, darnos un festín con los aires fronterizos del maravilloso cowboy-pop con aliento Morriconiano de “Film” y rematar la faena con “London”, la segunda mejor versión que se ha hecho nunca de un tema de los Smiths – la mejor es sin duda el “Last Nigh I Dreamt That Somebody Loved Me” de Low- . Distancias cortas, golpes más certeros. Tan simple como aplastante.

miércoles, 15 de febrero de 2012

DISCOS DE BOLSILLO: Beach Fossils "What A pleausure" (2011)

Como una brisa magnética. Así suena esta pequeña joya de uno de los pilares más consistentes del maravilloso sello americano Captured Tracks. Después su adictivo primer lp, siguen las mismas coordenadas sonoras de este, en una colección impoluta de dream-pop en el hueso, donde cada punteo o línea de bajo van dando cuerpo a los cortes con una pulcritud que hace que las notas queden suspendidas en el aire, mientras la voz ensoñadora de Payseur se ocupa del resto. Complicado hasta diferenciar las canciones a primera escucha, destacan las maravillosas “What A Pleausure” y “Distance”, dos rodajas de pop cristalino la mar de jugoso. Poco más se puede decir de un disco que habla por si solo, y no engaña a nadie con sus mimbres mínimos como instrumentos para buscar el epicentro de una emoción saludable, que reconforta sobremanera. Si te gusta Wil Nothing - Jack Tatum deja su impronta en la balsámica “Out In The Way”- ni lo dudes, estos también te dejarán más relajado y de buen humor que un oso hormiguero en invierno.

domingo, 4 de septiembre de 2011

DISCOS DE BOLSILLO Silvania “Miel,nube,hiel” (1992)


Pocas veces un cuarto de hora escaso ha dado para tanto.Cuatro sobredosis shoegazers con My bloody Valentine en el retrovisor,los bajos de los New order del Power,Corruption and lies(1983) en el trayecto y los Cocteau twins en el cielo.

Nadie se esperaba que estos dos peruanos pasaran por encima de toda la nueva escena independiente nacional,con Penélope Trip a la cabeza,que se estaba gestionando en ese mismo instante y fueran capaces de llegar a niveles de emoción a los que nunca se habían llegado dentro del indie patrio.Temas como “Sueño aerostático”,ese medio tiempo que se va transmutando en una escalada final de crescendo white noise al infinito,esa abertura con el hitazo de “Alba es un ala” o el cierre con la elegía de “Solineide”consiguen dar con la tecla que enciende un calor interior tan sugestivo como peligroso.Droga dura sin posibilidad de desintoxicación.