Shoegaze en estado puro. Borbotones a chorro de distorsiones inmaculadas y melodías sobrecogedoras. Para levitar y no querer bajar nunca más.
Mostrando entradas con la etiqueta The Ecstasy Of Saint Theresa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Ecstasy Of Saint Theresa. Mostrar todas las entradas
lunes, 30 de enero de 2012
EL TURISTA ACCIDENTAL: The Ecstasy Of Saint Theresa. 2ª Parte. Años 1993-94
Segunda etapa remarcable de la formación checa, y en la que tras el irregular “Susurrate” (1992) pegan un giro de ciento ochenta grados para adentrarse en terrenos de ambient y electrónica balsámica bañada en ambientes camp. Una celula de sonido mutante que se mira al espejo del iniciático “Quique” (1993), de Seefel que queda corroborada en el lp “Free-D (original soundtrack) (1994) y el posterior ep de remezclas “Astralavista” (1994). Dos movimientos claves en la evolución del sonido de la banda, pero que pesan más por su valentía que por la categoría de sus composiciones, en las que la repetición se hace una constante a veces no demasiado inteligente, y sí cansina. Disfrutables? Desde luego, pero habiendo sacado justo antes el maravilloso ep “Fluidtrance Centauri” (1993) te quedas con un poco de cara de gilipollas. Doce minutos de ruido blanco en constante erupción y que marcaba una pequeña, pero gran transición en su sonido, limpiándolo de kilos de electricidad redundante y buscando mejor los silencios, para hacer un contraste mayor con las subidas de tensión. Una obra maestra encapsulada en tres movimientos con miras al cielo. Un cielo intoxicado de emoción pura.
viernes, 20 de enero de 2012
HIMNOS EN LA NEVERA: The Ecstasy Of Saint Theresa "Thorn In Yer grip"
Oceanos revueltos de electricidad en pleno tsunami de ruido blanco. Conjugando la melodía y la furia, con pulso firme, bajo los preceptos sagrados del visionario "Psychocandy" (1985) de los hermanos Reid.
EL TURISTA ACCIDENTAL: The Ecstasy of Saint Theresa 1ªparte
Formación originaria de la República Checa, Jan Muchow, Jan Gregar, Petr Wegner e Irna Libowitz comenzarían en el 1990 una andadura, la mar de interesante, por las carreteras secundarias de la escena Shoegaze. Desde ese punto de partida sobrevivirían a la defunción prematura del movimiento originado por los eternos My Bloody Valentine, y al igual que los geniales Slowdive buscarían nuevas vías de expresión a través de formas más etéreas –dub, ambient o techno-. Irregulares pero con momentos para el recuerdo no tienen nada que envidiar en sus momentos de apogeo creativo a compañeros de generación como Ride o Pale Saints, con los que compartían mismas influencias y concepción del sonido.
Para hacer esta retrospectiva me centraré en sus tres etapas más significativas. Hoy comenzaremos con sus inicios, centrados en su primer y maravilloso ep “Pigment ep” (1991) y el irregular “Susurrate” (1992). Su primer paso discográfico llamaría hasta la atención del legendario John Peel. Conformado por cuatro bombas de shoegaze directo y armado por guitarras contundentes, bajos poderosos y la hermosa voz de Libowitz, llegan al centro de la epidermis melódica con una facilidad insultante, corroborada en pepinos de infección tan letal como los de “What’s y “Who’s”.
Para su segundo asalto, y después de tan fulgurante debut, echarían por tierra las expectativas por culpa de una producción caótica y deslabazada, en la que las guitarras chocan entre ellas, tapándose continuamente y haciendo un uso discriminado del feedback que acaba ahogando unas melodías en las que se intuye un gran potencial, pero que desgraciadamente no se pueden disfrutar como se merece, caso de “Absynth” o “Ice Cream Star”. Aún así, es un disco notable con picos de genialidad realmente inspiradores – “Swoony”, “Sweet Abyss” y “To Alison”.
Pigment ep: the ecstasy of saint theresa- pigment ep.rar
jueves, 19 de enero de 2012
HIMNOS EN LA NEVERA: The Ecstasy Of Saint Theresa "Who's"
Shoegaze con pulso arrebatador desde el subsuelo indie de Europa central. En pleno apogeo post-Loveless, llegaban estos checos a buscarse su sitio entre las nuevas hordas de acólitos británicos al ruido blanco, y de la que quedaron como una entrañable anomalía. Aquí habia mucho más donde rascar. Demasiado bueno como para dejarlo pasar inadvertido. Si la hubiera hecho Ride, estaríamos hablando de un clásico de los noventa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





